viernes, 6 de noviembre de 2015

151106 EXACTO

Feliz día!!!
Me he parado a pensar y he decido ponerme en marcha, dejar fluir, improvisar el momento.

Daban las horas del calmo en el páramo, donde lo poco que había tampoco se movía.
Pero él sabia componer las piezas nuevamente, situarlas en su sitio acordado, para que todo empezara de nuevo, en la armonía obligada, en un mundo donde las riendas eran sus manos.
Y todo volvía a su lento mover básico, el que se acomodaba a su ser.
Seria en una de esas rutinas diarias, que algo ridículo, ¿qué no lo era?, no fue colocado en su sitio exacto. Y llegando a la hora fija señalada, donde el proceso daba comienzo, se vio cayendo a la deriva.
No entendió nada, pues no se había percatado de su error, y lo desconocido le abrumó, le aterrorizó, se obligó a cerrar los ojos con fiereza.
Y se dio cuenta de que veía. Veía cosas borrosas, distantes. Apretó más los ojos, presa de pánico único.
Y notó que las cosas se aclaraban, que los contornos se hacían mas delimitados y nítidos. Se asustó aún más si cabe, poniéndose las manos en la cara.
Y vio. Todo estaba a mano. Todo era reconocible y conocido. Todo era familiar, todo era lo que había sido antes del páramo. Eran detalles olvidados, bueno, más que olvidados, apartados,...
Pues ahí estaban de nuevo.
Manos, mil manos llamando, manos cubiertas de la gente, cosas importante de su vida.
Y fue hacia ellos.
Con los ojos bien cerrados, con fuerza imposible para no volver a abrirlos. Aunque bien sabía, en su fuero interno, que, aunque quisiera, ya no podría abrirlos jamás...

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